Beatriz Carbonell Rebolleda

“Desde el punto de vista del deudor insolvente, la divulgación y anticipación es lo más urgente” 

¿Siempre quiso dedicarse al Derecho concursal? 

Coincidimos ambas en considerar nuestra profesión totalmente vocacional. 

Siempre nos apasionó la idea de poder ayudar a los demás a entender las obligaciones y derechos que tenemos como ciudadanos y de ofrecer la posibilidad de defender sus intereses. 

¿Cómo y por qué decidieron especializarse en Derecho de la Insolvencia? 

Fue una cuestión de oportunidad y, desde la perspectiva que dan los años, una bonita casualidad. Nos unió este trabajo como compañeras en varias firmas y ahora compartimos mucho más que una profesión. Compartimos valores, inquietudes, dudas, ganas, confidencias y todo ello gestionando nuestro propio despacho. Todo un reto constante. 

Cuando se producen reformas relevantes como sucedió cuando nos conocimos con la Ley Concursal de 2003 hubo quien reaccionó con aversión al cambio y quienes percibimos una señal 

interpretándola como una oportunidad para iniciar un camino hacia la especialización en esta materia. 

¿Cómo definirían su día a día profesional en una línea? 

Haciendo nuestro el diálogo de Forrest Gump, nuestros días son “como una caja de bombones, nunca sabes lo que te va a tocar”. 

Lo cierto es que podrían definirse como extenuantes a la par que gratificantes y aunque algunas jornadas, con reuniones varias, señalamientos judiciales y plazos concentrados son maratonianas, al llegar a casa la balanza pesa más del lado positivo. 

En el actual contexto económico, ¿cómo valora la actual situación del derecho de insolvencia en nuestro país? ¿Cree que se encuentra bien valorado por el tejido empresarial? 

Tradicionalmente la etiqueta de quebrado era una losa que pesaba sobre cualquier empresario y eso, lamentablemente, ha seguido siendo así desde hace tiempo. 

El concurso era el último recurso y no se aprovechaban las verdaderas herramientas del derecho de la insolvencia al llegar tan tarde a la toma de decisión que solo permitía la tan temida alternativa de la liquidación. 

Pero las reformas en materia preconcursal y los esfuerzos de divulgación del derecho de la insolvencia por parte de entidades como CEDI están generando un panorama diferente y haciendo ver todos los caminos positivos para conseguir reestructuraciones y empresas/empresarios viables en el medio y largo plazo. 

En un contexto de inflación y aumento de los costes, ¿cómo se encaja la actual figura de los planes de reestructuración? 

El encaje ha de ser positivo. Solo llevamos un año, pero lo más importante es hacer valer la gran diferencia entre la reestructuración actual, mucho más amplia y completa al afectar tanto al activo como al pasivo y los acuerdos de refinanciación anteriores, limitados a pasivo financiero. 

¿Se ha producido un aumento de procedimientos concursarles tras la entrada en vigor de la Reforma Concursal de septiembre del 2022? 

Si atendemos a los datos estadísticos, los procedimientos han aumentado si bien se está advirtiendo un cambio en la calidad y en la tipología. 

Ahora la mayoría son de personas físicas que buscan eliminar sus deudas y conseguir una segunda oportunidad. 

También se han multiplicado los concursos sin masa (sin activos) 

Finalmente, una parte importante del tejido empresarial encaja en el colectivo de microempresas, con un nuevo procedimiento especial que hace que haya cambiado el escenario de los años anteriores. 

¿Cuál es la necesidad más urgente a acometer en materia de Derecho de la Insolvencia? 

Desde el punto de vista del deudor insolvente, la divulgación y anticipación es lo más urgente. Lo más recomendable siempre será la prevención. 

Desde el punto de vista normativo, no puede dejar de ponerse de manifiesto que la actual redacción de la ley nos está dando muchos quebraderos de cabeza, por sus lagunas, contradicciones, falta de 

detalle y posibilidades de interpretación de muchos de sus artículos, que nos lleva a no pocas situaciones de inseguridad jurídica. 

¿Existe algún perfil de empresa que acuda en mayor medida a los planes de reestructuración? 

Con los acuerdos de refinanciación, el perfil solía ser de gran empresa, con pasivos financieros elevados y peso en el sector económico de su objeto social. 

Tras la reforma, estamos observando que el perfil que acude a la reestructuración es totalmente variopinto, dando cabida tanto a pequeñas como a medianas empresas sin excluir a las grandes. 

Ello obedece a que además de las clásicas quitas y esperas se permiten multitud de alternativas que afectan tanto a activos como a pasivos (venta de inmuebles, escisiones, fusiones, ampliaciones de capital, segregación de actividad, etc.) no dependiendo únicamente de las entidades financieras acreedoras como ocurría con anterioridad. 

¿Qué aspecto es fundamental de cara a iniciar una reestructuración preconcursal? ¿Y respecto a un procedimiento concursal? 

Resulta crucial la anticipación y el asesoramiento preventivo especializado. La regulación es tan compleja que requiere de análisis pormenorizado y estudio detallado para alcanzar la mejor solución. 

Contar con expertos en la materia puede permitir que muchas empresas sigan con vida pese a los reveses de todo tipo que están sacudiendo a la economía mundial y nacional desde la crisis de 2008 hasta hoy. 

Cada empresa es diferente y debe darse una respuesta especial y específica para cada situación. 

¿Alguna recomendación para las empresas en dificultades? 

Nosotros siempre ponemos el símil de nuestro sector con la medicina. Si nos duele la rodilla nunca iríamos a visitar a un otorrino. Ambos son médicos, pero solo el especialista nos facilitará el mejor diagnóstico y la mejor de las medicinas. 

En el sector jurídico sucede lo mismo. Es fundamental que el empresario acuda a especialistas, que se asesore bien y, con toda la informacion y el conocimiento, tome la mejor de las decisiones. 

¿Cómo y cuándo comenzó su relación con el CEDI? 

Conocimos del CEDI a través de nuestro compañero Carlos Pascual, prácticamente desde el principio de su andadura cuando se presentó en Valencia. No dudamos en formar parte de un Club dada la calidad, seriedad, profesionalidad de sus miembros y la labor divulgativa tanto interna como hacia el exterior. 

¿Qué le aporta a nivel profesional formar parte del CEDI? 

Precisamente compartir ideas, inquietudes, conocimientos, experiencias con cada uno de sus miembros. Hablar el mismo idioma siempre hace más interesante cada uno de nuestros encuentros. 

Del mismo modo, poder conocer los distintos puntos de vista e interpretaciones, no solo de abogados y administraciones concursales, sino del sector público, entidades financieras y resto de operadores que intervienen en el derecho de la insolvencia y que forman parte del Club. 

¿Qué espera del CEDI? 

Que continue por mucho tiempo en esta senda, manteniendo la calidad de los temas a tratar y siga enriqueciéndonos a los miembros actuales y a los muchos más que sin duda se incorporarán en el futuro, divulgando el derecho de la insolvencia y mejorando su aceptación. 

Que siga creciendo y uniendo a más y más asociados de todas partes y de distintos perfiles. 

Que sigamos organizando actividades donde se ponga en valor el verdadero activo del CEDI que son sus asociados. 

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