Ignacio Esmorís Ruiz de Alegría

“No creo que la reforma sea un motivo que pueda originar el número de concursos, sino las crisis o problemas financieros de cada empresa”  

¿Siempre quiso dedicarse al Derecho?  

Curiosamente, no. Nací con vocación de médico. Mis padres son médicos, y a mí siempre me llamó la atención. No obstante, por distintas cuestiones personales, tuve que elegir quedarme a estudiar en mi tierra (Asturias), donde la nota de corte siempre fue la más alta en Medicina en España. Y, aunque siempre he sido buen estudiante, me quedé a las puertas. Mi alternativa fue el Derecho, porque, aunque no teniendo nada que ver con las ciencias, siempre me había llamado la atención y tenía ese “gusanillo”. Con el tiempo, creo que puedo decir que acerté.  

¿Cómo y por qué decidió especializarse en Derecho de la Insolvencia?  

Mi primer contacto con el derecho concursal fue, precisamente, gracias a un compañero del CEDI, Ramón FernandezAceytuno, con quien tuve la gran suerte de trabajar y aprender y, antes de ello, que me formara en esta materia (y a quien, por cierto, guardo un gran cariño).  

Con el paso de los años, tuve la oportunidad de seguir formándome y trabajando en esta rama del Derecho, que tanto ha venido evolucionando (y, estoy seguro, evolucionará), llegando a involucrarme y asesorar en asuntos complejos y de gran envergadura.  

¿Cómo definiría su día a día profesional en una línea?  

Complejo. En mi caso concreto, no solo trabajo con un gran rigor tanto profesional (en lo que a la parte técnica del abogado se refiere), como personal, de cara al cliente. Ello conlleva una gran dedicación, porque no solo tienes que hacer sentir lo más tranquilo posible a quien asesoras, estando a su lado, informándole y aconsejándole, sino que todo esto lo tiene que acompañar con tu trabajo y el de tu equipo.  

Al final, todo se basa en saber organizarte bien, gestionando tu tiempo y tu trabajo y el de tus equipos, sin descuidar las necesidades de tus clientes.  

En el actual contexto económico, ¿cómo valora la actual situación del derecho de insolvencia en nuestro país? ¿Cree que se encuentra bien valorado por el tejido empresarial?  

Considero que el Derecho de la insolvencia siempre ha sido el patito feo de las ramas jurídicas, y si hablas con un empresario, las palabras insolvencia, quiebra o concurso, nunca son bien recibidas.  

No obstante, también creo que las últimas reformas introducidas están haciendo que se empiece a ver y considerar a esta especializad jurídica de manera distinta, algo que, dicho sea de paso, es responsabilidad de todos aquellos que actuamos bajo su paraguas, pues el cambio de paradigma que propugna y pretende hoy la normativa concursal, debe ser una realidad y una evidencia para todos aquellos que necesiten acudir a este tipo de herramienta para tratar de salvaguardar sus intereses propios, así como ajenos.  

Confío en que el estigma negativo pueda continuar disminuyendo con el paso del tiempo.  

En un contexto de inflación y aumento de los costes, ¿cómo se encaja la actual figura de los planes de reestructuración?   

En este tipo de contexto, creo que el encaje debe ser positivo, porque el plan de reestructuración para una empresa en dificultades, debe ser una herramienta fundamental que le permita poder salir adelante.  

¿Se ha producido un aumento de procedimientos concursarles tras la entrada en vigor de la Reforma Concursal de septiembre del 2022?  

Sin duda, pero no considero que haya sido así, al menos, en procedimientos ordinarios de empresas. Efectivamente, ha habido un aumento de concursos de personas físicas (y solicitud de exoneración), pero no ocurre lo mismo con las sociedades.  

No creo que la reforma sea un motivo que pueda originar el número de concursos, sino las crisis o problemas financieros de cada empresa.  

Ahora bien, sí que considero que la Reforma Concursal puede suponer un elemento que conlleve el aumento de reestructuraciones empresariales.  

¿Cuál es la necesidad más urgente a acometer en materia de Derecho de la Insolvencia?  

Lo primero, unificar criterios sobre las novedades introducidas en el TRLC, sobre distintas cuestiones, como son los planes de reestructuración (formación de clases, sustitución del experto…) o el tratamiento del crédito público.  

Y, por otro lado, ¿nadie ha tenido quejas a la hora de llevar a cabo un procedimiento especial para microempresas? Esto, sin duda, como cualquier nuevo procedimiento, deberá tener una importante reforma, y una mejor implementación en su caso.  

¿Existe algún perfil de empresa que acuda en mayor medida a los planes de reestructuración?  

Sin duda, las empresas que más emplean esta herramienta son las empresas de mayor tamaño. Ahora bien, para el resto de empresas, medianas y pequeñas, es una herramienta accesible que consideró irán usando cada vez más.  

¿Qué aspecto es fundamental de cara a iniciar una reestructuración preconcursal? ¿Y respecto a un procedimiento concursal?  

En cuanto a los planes de reestructuración, el primer punto, y fundamental, es conocer el negocio y la actividad, y tener visión de futuro. Me refiero a poder responder la pregunta de: ¿es viable la actividad? ¿si consigo reestructurar voy a poder continuar?  

Como segundo punto, es fundamental la anticipación. Cuando más tiempo se gane, mejor y, por el contrario, cuanto más tiempo se tarde en tomar la decisión y ponerse a trabajar, más complejidad tendrá sacar un plan adelante.  

Y, el último punto, y no menos importante: contar con un asesoramiento de especialistas conocedores de la normativa aplicable y con experiencia en este tipo de procesos.  

Por otro lado, en lo relativo a un procedimiento concursal, los anteriores puntos son igualmente de relevantes.  

Por tanto, conocimiento, tiempo y un buen asesoramiento especializado.  

¿Alguna recomendación para las empresas en dificultades?  

Además de lo indicado en la respuesta anterior, saber mantener en orden su casa, porque lo que bien está, bien parece.  

¿Cómo y cuándo comenzó su relación con el CEDI?  

Hace ya años, a raíz de conocer al presi,  Alejandro. 

¿Qué le aporta a nivel profesional formar parte del CEDI?  

Sobre todo, conocimiento y estar en contacto con los mejores profesionales de esta rama. El CEDI es un grupo maravilloso del que todos sus miembros podemos obtener un gran rendimiento.   

Además, como coordinador de la Sección Under 40, un plus más de conectividad con los miembros más jóvenes (y a la par, con gran conocimiento y experiencia), y de aportar mi granito de arena para cumplir con los objetivos del CEDI.  

¿Qué espera del CEDI?  

Que continue esa senda. Ser un grupo referente en España (y porque no, fuera) de expertos en el ámbito de la insolvencia. Y, también, como avanzaba en una de mis respuestas anteriores, que pueda seguir contribuyendo a erradicar el estigma de esta especialidad jurídica que, al final, contribuye igual que el resto a mantener y hacer crecer nuestro tejido empresarial.

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