Juan Manuel de Castro

“Es muy importante el desarrollo práctico de los planes de reestructuración, que las empresas y los  

empresarios confíen cada vez más en este proceso”  

¿Siempre quiso dedicarse al Derecho concursal?  

La verdad es que ya en el Colegio, durante el Bachillerato, me atrajo la carrera de Derecho, aunque no tenía ningún antecedente familiar. Pero me parecía una carrera muy interesante, con multitud de posibilidades. Conseguí mi objetivo y me hice abogado y en 2004, como consecuencia de un nombramiento como Administrador Concursal me gustó muchísimo la práctica y me involucré en la materia. Y hasta hoy.  

¿Cómo y por qué decidió especializarse en Derecho de la Insolvencia?  

Fue al inicio de la entrada en vigor de la Ley Concursal de 2003. Había llevado algún procedimiento de suspensión de pagos y quiebra con anterioridad, obviamente como abogado de acreedores, ya que entonces la administración concursal estaba vedada a los abogados y ya me gustaba el hecho de que en la insolvencia era posible una visión general de la empresa. Y al poco de la entrada en vigor de la Ley el 1 de septiembre de 2004, un Magistrado mercantil de Barcelona me designó en un concurso bastante importante y ahí fue cuando definitivamente opté por especializarme en Derecho de la Insolvencia hasta tal punto que he tenido la suerte de llegar a ser Magistrado especialista en Derecho Mercantil y de la Insolvencia.  

¿Cómo definiría su día a día profesional en una línea?  

Intentar conseguir que una empresa en dificultades pueda salir adelante con un proceso de reestructuración o, si ello no es posible, intentar conseguir la mejor liquidación posible de la empresa con el mayor beneficio posible para los acreedores, a través, por ejemplo, de la venta de la unidad productiva.  

En el actual contexto económico, ¿cómo valora la actual situación del derecho de insolvencia en nuestro país? ¿Cree que se encuentra bien valorado por el tejido empresarial?  

El principal problema con el que nos encontramos en España en relación con el Derecho Concursal es su falta de consideración positiva por la mayoría de los operadores jurídicos y económicos. Y, desgraciadamente, es una situación que viene de lejos, de antes de la entrada en vigor de la Ley de 2003, a pesar de que el legislador de 2003 optó por una fórmula positiva para intentar superar el llamado “estigma del concursado”, regulando con mucho mayor detalle el convenio que la liquidación. Sin embargo, esto no se ha superado después de 20 años de Ley Concursal, lo cual queda demostrado en el hecho de que el 95% de las compañías que entran en concurso acaban liquidándose, por lo que los empresarios son renuentes a solicitar el concurso en el momento adecuado. Por lo tanto, es necesario continuar esforzándonos en visibilizar el Derecho Concursal como una herramienta positiva que ayuda al empresario a superar una mala situación económica. Entrar en concurso en España se ve como un fracaso y no como una oportunidad para reestructurarse.   

En un contexto de inflación y aumento de los costes, ¿cómo se encaja la actual figura de los planes de reestructuración?   

En mi opinión, la introducción de los planes de reestructuración en la última reforma de la Ley Concursal que entró en vigor en septiembre de 2022 puede ser una herramienta útil para superar situaciones difíciles y generar valor en las empresas, evitando con ello la pérdida de puestos de trabajo y facilitando la continuidad de las compañías. Pero para que tenga éxito, todos los operadores jurídicos y económicos deben cooperar y ser receptivos a esta herramienta.  

¿Se ha producido un aumento de procedimientos concursarles tras la entrada en vigor de la Reforma Concursal de septiembre del 2022?  

Ha habido, sobre todo en estos cuatro últimos meses, un incremento muy importante de procedimientos concursales, pero básicamente se trata de concursos de personas físicas, que buscan la exoneración del pasivo, y de los llamados concursos “sin masa”. Por el contrario, no se ha producido un importante número de reestructuraciones, por lo que estamos ante una situación un tanto extraña, ya que parece que hay muchas empresas en dificultades, pero eso no se refleja en el incremento de concursos diferentes a los que he indicado.  

¿Cuál es la necesidad más urgente por acometer en materia de Derecho de la Insolvencia?  

Considero que es muy importante el desarrollo práctico de los planes de reestructuración, que las empresas y los empresarios confíen cada vez más en este proceso. Y es también muy importante que se apruebe de una vez un Reglamento que regule la actuación de los administradores concursales. Pero un Reglamento que tenga sentido y que no sea una regulación que siga considerando a la Administración  

Concursal como “el enemigo a batir”, sino que lo considere como uno de los principales, sino el principal, medio de solucionar los problemas.  

¿Existe algún perfil de empresa que acuda en mayor medida a los planes de reestructuración?  

La experiencia de este año y casi tres meses desde la entrada en vigor de la reforma nos dice que se están acogiendo a los planes de reestructuración grandes y medianas empresas sobreendeudadas, si bien la Ley permite la reestructuración de las llamadas microempresas a través de los llamados planes de continuidad.  

¿Qué aspecto es fundamental de cara a iniciar una reestructuración preconcursal? ¿y respecto a un procedimiento concursal?  

En ambos casos, el factor más importante es el tiempo, el momento de acudir a la herramienta correspondiente. En los planes de reestructuración, cuando todavía es posible dar valor a la empresa y conseguir su resurgimiento mediante esa reestructuración. En el procedimiento concursal, no esperar a que la compañía ya casi “no exista” y se vea abocada a la liquidación, sino solicitar el concurso cuando sea posible un resurgimiento dentro del procedimiento, bien a través de un convenio bien a través de una venta de unidad productiva.  ¿Alguna recomendación para las empresas en dificultades?  

Obviamente, que se anticipen y acudan a  la herramienta de la reestructuración para intentar evitar el concurso. Y para ello es muy importante el asesoramiento adecuado con un experto en reestructuraciones.  

¿Cómo y cuándo comenzó su relación con el CEDI?  

La verdad es que estoy en el CEDI desde sus inicios. Me contactaron don Alejandro Rey y don Ignacio Alonso-Cuevillas cuando la asociación estaba formándose y proponiendo el ingreso a los primeros miembros, por lo que agradezco haber sido uno de esos primeros “elegidos”.  

¿Qué le aporta a nivel profesional formar parte del CEDI?  

Es un foro en el que estamos profesionales del Derecho de la  Insolvencia en general, no solo abogados o economistas dedicados a la administración concursal, sino también profesionales del mundo financiero, por ejemplo. Por ello, la principal aportación es el intercambio de ideas y opiniones sobre todos los aspectos del Derecho de la Insolvencia. Las discusiones jurídicas y económicas son de muy alto nivel.   

¿Qué espera del CEDI?  

Que sea una agrupación de profesionales cada vez más importante en el campo del Derecho de la Insolvencia para ayudar en la medida de lo posible en la visualización de este campo del Derecho como algo positivo y útil para el tejido empresarial.  

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