Paloma Valiente

“La reforma del TRLC es ineficaz y más que aportar seguridad jurídica a los mercados y a la ciudadanía  ha generado, en muchos casos, más incertidumbre”  

¿Siempre quiso dedicarse al Derecho concursal?  

Sí, al Derecho sí. Desde niña tuve claro que mi vocación era el Derecho y, en particular, el ejercicio del Derecho, ser Abogada. Lo que nunca me imaginé es que hubiera acabado especializándome en Derecho Concursal.  

¿Cómo y por qué decidió especializarse en Derecho de la Insolvencia?   

Se unieron varios factores, pero, echando la vista atrás, a la conclusión que llego es que el mundo de la insolvencia me encontró a mí y me cautivó.   

Mi primer contacto con el Derecho Concursal lo tuve ya al inicio de mi carrera profesional en el dto. de procesal/concursal de EY lo que coincidió con la crisis inmobiliaria, a partir del 2008 y en adelante, me incorporé de forma fija a los equipos de reestructuraciones, que actuaban también como Administración Concursal. Me especialicé en Derecho de la Insolvencia completamente cursando el Máster en Concursal en 2011 (ICAB). En EY, seguí promocionando internamente hasta que di el salto a otra ‘big four’,  

KPMG, y, por último, a Augusta Abogados, hasta el año 2021 que inicio mi propio proyecto y fundo mi propia marca:  

ABAC Legal.   

Por tanto, el “cómo” está claro, especializarse trabajando en las grandes firmas es un lujo ya que tuve ocasión de aprender y crecer profesionalmente junto a los y las mejores. El “por qué” pues, porqué a mi forma de ver, si te apasiona el Derecho en general, y, en particular, el derecho de sociedades, la estrategia procesal, la contabilidad y economía, y disfrutas viendo cómo gracias al Derecho Concursal se pueden superar graves crisis económicas que, incluso, pueden comportar otras crisis personales peores llegas a disfrutar con el Derecho.   

¿Cómo definiría su día a día profesional en una línea?  

Desde que decidí lanzarme a la aventura de ser empresaria cada día es un nuevo día, más apasionante y retador al anterior, como el mismo mundo de las reestructuraciones e insolvencias que exige de una alta especialización y actualidad permanente de todos los operadores jurídicos intervinientes.  

En el actual contexto económico, ¿cómo valora la actual situación del derecho de insolvencia en nuestro país? ¿Cree que se encuentra bien valorado por el tejido empresarial?  

Por un lado, considero que, el legislador español, con la última reforma en el TRLC pretendió corregir deficiencias de nuestro sistema y trató de ‘innovar’ en materia concursal siendo uno de los objetivos lavar la imagen del procedimiento concursal ya que más del 90% de los concursos declarados acababan en liquidación, y, para ello, aprobó medidas tendentes a generar un proceso supuestamente más ágil y eficiente.  

Sin embargo, en el momento de llevar todo ello a la práctica, se ha observado que, nuevamente, la reforma del TRLC es ineficaz y más que aportar seguridad jurídica a los mercados y a la ciudadanía ha generado, en muchos casos, más incertidumbre siendo un campo en constante movimiento.   

Por lo que, considero que, pese a que la imagen del derecho de la insolvencia ha ido mejorando en los últimos tiempos entre el tejido empresarial sigue siendo mal valorado, asociándose el mismo a un sobrecoste e, incluso, como un coste innecesario, sobre todo entre aquellos núcleos empresariales de tamaño medio-pequeño que representan casi un 40% del tejido empresarial (según últimas cifras del centro de estadística del INE a Octubre de 2023).   

Por tanto, es trabajo de todos los operadores jurídicos que intervenimos en el proceso educar en el mundo de la insolvencia y reestructuraciones empresariales con el fin de introducir a todas las personas, ya sean físicas y jurídicas, el concepto de alertas tempranas y, así, poder predecir y evitar riesgos económicos que provoquen crisis patrimoniales o financieras graves.   

En un contexto de inflación y aumento de los costes, ¿cómo se encaja la actual figura de los planes de reestructuración?   

En mi opinión, los planes de reestructuración en el TRLC están pensados e ideados para un tamaño de empresas que no representan la mayoría del tejido empresarial español. Otra cosa será que la teoría general de ‘los planes de reestructuración’ tal y como se conciben en la normativa cada profesional los haga suyos y los trate de adaptar a la situación y/o a un caso particular antes de la solicitud concursal.   

¿Se ha producido un aumento de procedimientos concursarles tras la entrada en vigor de la Reforma Concursal de septiembre del 2022?  

La respuesta es sí, sólo es necesario consultar la base de datos estadísticas que se publican trimestralmente con los datos de los concursos declarados. La última de ellas, arroja la cifra de 4.054 deudores concursados en el tercer trimestre de 2023, lo que supone un incremento del 30,4% respecto el mismo período del año anterior cuando acababa de entrar en vigor el TRLC.  

Sin embargo, cabe destacar la tipología de concursos declarados, ya que estadísticamente la mayoría de concursos en los últimos tiempos lo son de personas físicas prevaleciendo los concursos sin masa.   

Todo lo cual, nos lleva a concluir que la esperada reforma que pretendía salvar empresas viables no ha sido tal o, no lo ha sido de momento, hablando algunos profesionales de fracaso. Yo prefiero ser más optimista y si la reforma ha servido para regenerar el tejido empresarial y eliminar del mercado a todos aquellos parásitos que no generaban actividad y se dedicaban a ser meros fantasmas tampoco está mal.   

¿Cuál es la necesidad más urgente a acometer en materia de Derecho de la Insolvencia?  

En mi opinión, habría varias reformas, pero en relación con la anterior pregunta y a la vista del aumento exponencial de los concursos que coincide con lo que la ciudadanía demanda, sería apremiante una reforma y unificación de criterios respecto al mecanismo de segunda oportunidad, ya sea por resolución de cuestiones prejudiciales, o bien, mediante la transposición de la propuesta de Directiva sobre Insolvencia del 2022.  

Por supuesto, el reglamento de la administración concursal y la puesta en funcionamiento de forma ágil de las plataformas para la tramitación de concursos de Micropymes y liquidación de activos.   

¿Existe algún perfil de empresa que acuda en mayor medida a los planes de reestructuración?  

Sí, las medianas y grandes empresas con mayores recursos y a partir de un tamaño de empresa y facturación considerables en todos los sentidos.    

¿Qué aspecto es fundamental de cara a iniciar una reestructuración preconcursal? ¿y respecto a un procedimiento concursal?  

Para quien decida iniciarse en una reestructuración es primordial conocer a la perfección el negocio, diagnosticando riesgos a corto y largo plazo que pudieran comportar problemas financieros y económicos, conocer los beneficios de actuar de forma preventiva y apostar por ello ya que será la forma de solventar un estadio de probabilidad de insolvencia.   

Y, en caso de un procedimiento concursal, si partimos de la base que la insolvencia ya no puede ser salvada se deberá tratar de minimizar al máximo, actuando rápido y con una estrategia clara en función del caso, con el foco puesto en tratar de salvar el negocio o la/s parte/s del negocio en la medida que se pueda procurando siempre la viabilidad, en caso de haberla.   

Lo ‘sencillo’ de todo ello será dejarse guiar y confiar durante todo el proceso en profesionales especialistas en la materia de reestructuraciones e insolvencias.  

¿Alguna recomendación para las empresas en dificultades?  

Sí, sobre todo, dirigido a los gestores, administradores y socios, que pudieran ser responsables directos, como mínimo, de las deudas de la sociedad. Deben acudir a especialistas de la insolvencia y reestructuraciones, nada más detectar deficiencias en la gestión empresarial, sobre todo, cuando existan problemas de liquidez o problemas de tesorería a largo plazo o ante un cúmulo de procedimientos judiciales y situaciones económicas-financieras anormales. Confíen en que la Ley Concursal proporciona herramientas que pueden ser la salvación de empresas y empresarios.  

¿Cómo y cuándo comenzó su relación con el CEDI?  

Soy socia del CEDI desde antes de su constitución formal cuando los socios fundadores estaban dando a conocer su intención de constituir la Asociación por Barcelona, gracias a la conexión como partner de ATTOLON Law, en el Dto. de Litigación y reestructuraciones y a la que no dudé de unirme por compartir los valores y principios que la asociación pretendía desarrollar.  

¿Qué le aporta a nivel profesional formar parte del CEDI?  

Estar en contacto permanente y al día con el mundo de la insolvencia que, a su vez, como decía al inicio de la entrevista es un mundo de constante cambio.   

Además, por supuesto, de estar rodeada de grandes profesionales de los que puedo seguir nutriendo mi intelecto y poder beneficiarme de los encuentros que se organizan.   

¿Qué espera del CEDI?  

Que sea una asociación que siga creciendo, que recoja el pensar, el sentir y el talento de todos los operadores jurídicos que formamos parte de ella y también del mundo de la Insolvencia, tal y como fue ideada y constituida.  

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